Para el retail y los supermercados, la energía eléctrica es una de las mayores partidas de costo operacional —y también uno de sus mayores riesgos, porque de ella depende la cadena de frío. La energía solar para supermercados permite abordar ambos frentes a la vez: reducir la cuenta de luz y, combinada con almacenamiento, blindar la continuidad de la refrigeración ante cortes.
La energía solar permite a supermercados, centros comerciales y locales de retail en Chile generar electricidad limpia en sus propias cubiertas y estacionamientos, bajando el costo del kWh y aportando respaldo a los sistemas críticos de frío, bajo modelos sin inversión inicial.
La cadena de frío: el consumo que no se puede apagar
En un supermercado, la refrigeración y la climatización funcionan sin pausa y representan la mayor parte del consumo. Ese perfil —alto, constante y con fuerte componente diurno— calza perfecto con la generación solar: los paneles producen justo cuando las cámaras de frío y el aire acondicionado más trabajan. Sumar un sistema de almacenamiento (BESS) extiende ese ahorro a la noche y aporta respaldo ante cortes, protegiendo el inventario perecible.
Techos y estacionamientos: superficie de sobra
El formato del retail ofrece grandes cubiertas planas y amplios estacionamientos, ideales para instalar paneles en techo o en carports solares que además dan sombra a los vehículos. Es superficie que hoy no genera ingresos y que puede transformarse en una planta que abarata la operación de cada local.
Un costo fijo frente a una tarifa que sube
Con márgenes ajustados, el retail es especialmente sensible a las alzas de la tarifa eléctrica. Bajo el modelo PPA de Solarity, la cadena fija el precio de su energía por años sin invertir: Solarity financia, instala y opera la planta, y el retail solo paga por la energía consumida a una tarifa menor que la de la red.
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